lunes, 12 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia.

Estudié la Licenciatura en Psicología en la FES Iztacala de la UNAM, recuerdo que cuando me fui a estudiar la carrera mi abuela paterna me decía que no me fuera tan lejos, que estudiara para maestra en la Normal de Jilotepec; institución que en ese entonces era la más accesible y cercana a lo que quería porque no había muchas opciones en el lugar, existían pocas instituciones de nivel superior en la región. Pero como yo quería estudiar Psicología y no me llamaba mucho la atención la enseñanza omití el comentario de mi abuela.

Cuando cursaba el quinto semestre de la carrera comencé a trabajar, por lo que ingreso a una escuela de educación especial; sin embargo, llegó el momento en que no me satisfacía mi labor en ese lugar porque no contaba con los recursos suficientes para realizar un mejor trabajo pues era una escuela particular, los dueños estaban más interesados en obtener mayores ingresos que en brindarles mejores servicios a los niños; a pesar de todo cuando renuncié a ese trabajo me dio gusto que algunos de mis alumnos obtuvieron logros, esta fue mi mayor satisfacción porque el sueldo que ganaba era muy poco. Después entré a trabajar en el área organizacional; en reclutamiento, selección y capacitación de personal; simultáneamente daba terapias. Me doy cuenta que el área organizacional no me resultaba agradable, decido dedicarme sólo a las terapias de manera particular. Así, en una ocasión me encontré a un ex profesor de la preparatoria donde estudié y le comento a lo que me dedicaba, le interesó y me invita a trabajar en la preparatoria que dirige, a trabajar como la psicóloga de la escuela, acepto. Al poco tiempo me comenta de una preparatoria vecina que requería de un orientador para el turno vespertino que tuviera la Licenciatura en Psicología, realizo mi proceso de contratación y afortunadamente soy contratada. Digo afortunadamente porque después de haber laborado en diferentes áreas me agradó muchísimo el área educativa y me ha dado muchas satisfacciones personales, profesionales y sociales. Me ha hecho recordar cuando mi abuela me comentaba que fuera docente y yo hice caso omiso a su comentario y hoy que trabajo en la docencia me resulta increíble que me haya agradado tanto, pero pese a ello no me arrepiento de no haberlo hecho desde mi formación profesional porque finalmente si de algo me siento satisfecha es de haber estudiado lo que deseaba y si algo agradezco hoy es estar trabajando en un área que me fascina y con la carrera que elegí; siento que esto que hoy tengo es lo más perfecto y maravilloso que me pudo haber pasado porque puedo desempeñar mi carrera en un trabajo con jóvenes haciendo lo que me gusta, y lo mejor de todo es que me pagan por hacerlo. Así mismo, resalto lo fascinante que me es trabajar con jóvenes porque para mí es una de las etapas más hermosas que como humanos vivimos y en las que más apoyo, comprensión, orientación y dudas tenemos; por lo que trabajar en la educación media superior es una fortuna para mí, saber que puedo ser un adulto trascendente en la vida de mis alumnos y que puedo acompañarlos en su desarrollo para su próxima vida adulta.

Me ha sido satisfactoria mi labor en la educación media superior por la cercanía que he logrado establecer con algunos de mis alumnos. Me siento recompensada cuando mis alumnos se acercan a mí pidiéndome consejos sobre situaciones personales, sociales, familiares e incluso sexuales que viven. Es agradable saber que existen alumnos que al tomar decisiones trascendentales en su vida, me pidan sugerencias y que lo que yo les diga puede generar grandes cambios en su futuro. Me es grato decir, que me llevo muchas satisfacciones personales con algunos alumnos que se hacen cercanos a mí a tal grado que en fechas para ellos relevantes como el 14 de febrero, el día del maestro; me entregan un lindo detalle ya sea un escrito agradeciéndome el apoyo que en ocasiones les he dado o bien me regalan un dulce; con estas acciones confirmo que no soy desapercibida en sus vidas. Esa forma de proceder me resulta el mejor pago a mi labor y me llenan de satisfacción. Opuesto a ellos también tengo alumnos con actitudes negativas y poca disposición al trabajo y que al tratar de cambiarles sus actitudes suelen ser groseros conmigo, me desilusiona porque entiendo que estoy tratando de ofrecerles lo mejor pero que no todo depende de mí, que existen cosas que necesito que ellos realicen para que todo funcione de la mejor forma. Otro aspecto que desafortunadamente me he encontrado en el magisterio es que hay compañeros docentes que a las personas que intentamos hacer cosas diferentes a lo que tradicionalmente se hace, te pongan el pie y mal interpreten tu actuar; este ha sido un punto que en lo particular, durante este ciclo escolar me ha costado trabajo llevar avante, porque en el afán de no tener problemas con algunos de mis compañeros he dejado de realizar actividades que sé son positivas para mis alumnos. Esto es un motivo de mi insatisfacción personal porque aún no he logrado encontrar la mejor opción a la situación sin que alguien más se sienta ofendido por lo que hago. En general, debo decir que he obtenido más satisfacciones que insatisfacciones.
Saludos.

Jacque.

1 comentario:

  1. Hola Jaque,
    que bonito es cuando tus alumnos te reconocen como algo importante en sus vidas.
    Felicidades.

    Por otro lado, es muy legitimo anelar formar pate de una institución educativa y no de una empresa privada. Precisamente por los derechos que como trabajadores adquirimos.

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