La respuesta sencilla, corta y breve a esa pregunta es no, el aprendizaje no es algo tan trivial que se puede medir con base en unas simples preguntas respecto a algún tema, esto es lo que tradicionalmente se ha venido haciendo por muchos años, donde el docente crea el ambiente para que los estudiantes aprendan los contenidos señalados por un programa y la forma de evaluar que un alumno los ha aprendido es por medio de un examen de conocimientos que podemos decir refieren a preguntas sobre ello. Sin embargo, de acuerdo a la lectura revisada de Vargas me queda claro que esa es una forma simple, superficial y poco cercana a la realidad sobre la manera de evaluar a un alumno.
El aprendizaje es algo más complejo que involucra diversos factores en los que incluso el mismo docente no tiene tanto que ver como se pensaba pues desde el punto de vista de Vargas, el maestro no puede ser ni mediador ni facilitador del aprendizaje porque este proceso depende más del interés y voluntad del alumno por aprender. De ahí que incluso decir no, a la pregunta inicialmente planteada es una simpleza que me parece relevante ampliar, pero no extensamente porque pretendo se entienda de manera breve lo que implica el aprendizaje. Para empezar diré que enfocar actualmente este proceso por medio de la educación por competencias es una consideración amplia e integral porque incluye tanto al aprendizaje situado como al aprendizaje significativo, considerando, además; elementos que a ambos se les escapan; es decir, para educar con base en competencias es relevante aprender en la acción sin con ello excluir el discurso verbal y lo memorístico porque visto desde el interés y funcionalidad de lo aprendido por parte del alumno, éstos elementos lo son, ya Vargas bien mencionaba el ejemplo de memorizar un número telefónico. También se considera como parte del logro del proceso de aprendizaje el aspecto afectivo junto con los conocimientos existentes en los esquemas de los que hablaba Piaget los cuales no son estáticos porque están en continuo movimiento desde la asimilación y acomodación, de tal manera que los saberes no son simple y llanamente acumulados por el individuo pues este tiene la capacidad de estarlos construyendo y reconstruyendo a un punto de apropiarse de ellos porque le permiten aprehender con “h” de ellos pues se integran a su ser en lo ético, los valores, lo afectivo, la actitud; los cuales necesitan ser parte de la educación si queremos encaminarla a la humanización y no privilegiar el individualismo.
En conclusión al educar por competencias necesitamos darle igual valor a los saberes como conocimientos teóricos que invitan a la reflexión y el análisis de parte del aprendiz (el saber), tanto como relevante es lo práctico en la solución de problemas, toma de decisiones (el saber hacer) y fuente de aprendizaje además; sin embargo no debemos de dejar fuera el plano de lo afectivo, lo ético, lo motivacional (el saber ser) que brindan reconstrucción de lo aprendido en el alumno por la apropiación que se puede hacer de ellos. De tal manera, que la educación por competencias es mucho más amplia como para ser evaluada por medio de unas cuantas preguntas y como para sólo evaluar los conocimientos acumulados cuando ya se ha precisado que aprender es mucho más que eso.
